TSXG condena a VIEWNEXT por vulneración de dereitos fundamentais

TSXG condena a VIEWNEXT por vulneración de dereitos fundamentais

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O TSXG revoga unha sentenza do Xulgado do Social núm 3 de Ourense que declarara procedente o despedimento da compañeira Paloma González, e aprecia a indemnización á traballadora de 6.251€

Os esforzos de VIEWNEXT SA (antes INSA, Ingeniería de Sofware Avanzado SL), filial de IBM, por acalar á Sección Sindical da CUT no centro de Pereiro de Aguiar foron diversos. Pero, sen dúbida, quen en maior medida pagou esta liña empresarial de perseverancia represiva foi a compañeira Paloma González, que en dous anos de traballo sufriu dous despedimentos.

A compañeira xa vira como o seu primeiro despedimento se declaraba nulo polo Xulgado do Social núm 3 de Ourense, con declaración de lesión dos seus dereitos fundamentais ao vulnerar o seu dereito á libre sindicación e ao ver lesionado o principio de indemnidade, é dicir, o dereito de calquera traballadora ou traballador a demandar ou accionar contra a súa empresa libre de calquera tipo de persecución por esta causa.

Naquela primeira sentenza afondárase na liña xurisprudencial do Tribunal Constitucional que afirmou con contundencia que non só existe lesión dos dereitos fundamentais na finalización abrupta da vida laboral a través dun despedimento, senón que detrás da non renovación ou da frustración dunha expectativa lexítima de continuidade na vida laboral pode haber un móbil espúreo, fronte ao que o dereito debe responder.

Neste segundo despedimento, executado en febreiro deste 2017, malia os indicios, o mesmo xulgado cualificou de procedente a extinción. Agora, o Tribunal Superior de Xustiza de Galiza vén de revogar esa declaración aseverando que a proba da licitude da extinción lle corresponde á empresa.

Di o TSXG que “Por lo tanto, una vez que el trabajador ha aportado esos indicios, pasamos a ese segundo plano del mecanismo de la prueba indiciaria, consistente en que el empresario ha de probar que su actuación tuvo causas reales absolutamente extrañas a la pretendida vulneración, así como que tenían entidad suficiente para justificar la decisión adoptada. […], y en el caso que ahora nos ocupa no ha pasado de ese mero intento sin que sean asumibles los argumentos de la sentencia de instancia que se apoya básicamente en : a) la finalización del contrato en
prácticas por transcurso del plazo legal, y b) el no haber acreditado la actora que tenía una expectativa de seguir en la empresa.

Respecto a lo primero, la sentencia del TC 29/2002 de 7 de junio alegada por la recurrente, […] es clara al respecto […], la libertad de contratación presenta aquí una clara dimensión constitucional, pues encuentra un límite infranqueable en el derecho fundamental a la libertad sindical: los poderes empresariales, como se recordó anteriormente, se encuentran limitados en su ejercicio no sólo por las normas legales o convencionales que los regulan, sino también por los derechos fundamentales del trabajador, constituyendo un resultado prohibido la utilización lesiva de estos.

En definitiva, la genérica explicación de la empresa resulta insuficiente, pues no ha acreditado ad casum que existiese alguna justificación laboral real y de entidad suficiente en su decisión de postergar a la trabajadora respecto de los demás contratados en prácticas cuya vinculación contractual también había finalizado, ni excluyó, por tanto, que su decisión fuese ajena a todo propósito discriminatorio. […]

Y en cuanto al segundo argumento, se ha acreditado con respecto a la campaña en la que estaba la actora que la misma no había terminado cuando se le despide ya que seguían cuatro personas con contratos de obra, y si bien se había extinguido siete contratos por fin de obra, otros tres trabajadores fueron recolocados en el proyecto de Inditex o La Caixa , y se ofertado y contratado en otra campaña a quince personas con puestos de programador junior, que es la categoría profesional de la actora. Esos datos acreditan que sigue existiendo en la empresa necesidad de trabajadores , y acreditada dicha necesidad no es la trabajadora la que tiene que probar que tenía unas expectativas de que iba a continuar, o que reunía las mismas condiciones que los compañeros que, dentro de su campaña inicial fueron recolocados en Inditex o la Caixa, o que no reunía el perfil de los trabajadores contratados como programadores junior en otras campañas , sino que es la empresa quien debe de hacerlo”.

Como resultado deste razoamento, o TSXG resolve a declaración de nulidade do despedimento coa reincorporación da traballadora na empresa, o abono dos salarios deixados de percibir estes meses e unha indemnización de 6.251 € pola vulneración dos dereitos fundamentais da traballadora en concepto de dano moral.